Contra mi costumbre, ahora seré breve, no sólo porque no tengo tiempo, sino porque no puedo… pero entre las múltiples conversaciones, análisis y reflexiones que tengo día a día (conmigo misma o con un alguien), hablé con una amiga –abandonada de una forma inimaginable- sobre el dolor y lo maravilloso que sería que existiera algo que nos lo impida sentir cuando éste es demasiado fuerte como para soportarlo.
De esa manera, nos evitaríamos momentos bochornosos, lágrimas autónomas, jaquecas recurrentes e inhibiciones afectivas permanentes… entonces, le comenté que la cuestión no únicamente radicaba en NO SENTIR NADA EN EL CUERPO –malestar, súbita emoción en el estómago, latidos extremos-, porque sí habían pastillas contra eso (digo, por algo existen los psicotrópicos)… se requiere atacar el problema desde la raíz, lo que necesitamos son PASTILLAS CONTRAS LAS IDEAS, FANTASÍAS, AÑORANZAS y EXPECTATIVAS. Son éstas las que nos causan sufrimiento y desazón, son las traicioneras que nos producen amargura cuando no actuamos o no realizó eso que tanto queríamos con ese alguien…
Si acabamos con éstas, acabamos con el dolor. Y no es porque el dolor sea malo, ¡cuánto no he aprendido especialmente de mis errores!, pero sí eliminaría la agonía, esa que no me deja descansar por las noches cuando pienso constantemente: “si tan sólo no hubiera…”.
De esa manera, nos evitaríamos momentos bochornosos, lágrimas autónomas, jaquecas recurrentes e inhibiciones afectivas permanentes… entonces, le comenté que la cuestión no únicamente radicaba en NO SENTIR NADA EN EL CUERPO –malestar, súbita emoción en el estómago, latidos extremos-, porque sí habían pastillas contra eso (digo, por algo existen los psicotrópicos)… se requiere atacar el problema desde la raíz, lo que necesitamos son PASTILLAS CONTRAS LAS IDEAS, FANTASÍAS, AÑORANZAS y EXPECTATIVAS. Son éstas las que nos causan sufrimiento y desazón, son las traicioneras que nos producen amargura cuando no actuamos o no realizó eso que tanto queríamos con ese alguien…
Si acabamos con éstas, acabamos con el dolor. Y no es porque el dolor sea malo, ¡cuánto no he aprendido especialmente de mis errores!, pero sí eliminaría la agonía, esa que no me deja descansar por las noches cuando pienso constantemente: “si tan sólo no hubiera…”.

Comments
2 Responses to “Remedio contra las: i d e a s . . .”
Enviar comentarios (Atom)
Post a Comment |
Ma-ra-vi-o-so!!. Sobre todo acabar con esas malditas fantasías que fabrico como si me pagaran por ello. Si existieran, solicitaria muchs toneladas.
Definitivo: ¡hay que acabar con las ideas!... esa es mi manera de quejarme, hay que ir más allá del "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos"... quiero mi memoria, sólo no quiero dolor ni arrepentimiento.
Publicar un comentario