La vie en rose

jueves, 22 de octubre de 2009



¿Cómo sería la vida si la viera en rosa?... Quizá parezca tonto, incluso así lo creo, pero hoy, y sólo hoy, quiero. Tal vez me levanté con el pie absurdo, a lo mejor la lluvia que sólo desprende del suelo la nostalgia, o sin duda el cansancio de verlo siempre todo tan real, pero hoy, y solamente hoy, siento... la necesidad de impregnar cada uno de mis sentidos de color rosado, y sólo por hoy viera materializarse la utopía y contemplara la destrucción de la incertidumbre; sólo hoy, escucharía los susurros de Dios a través del viento y apreciaría las notas que producen sus caricias revolviéndome el cabello; olería ese aroma que tanto recuerdo sin angustia ni resentimientos; tocaría aquéllos sueños e ilusiones que cuando crecí me obligué a guardar en un cajón; y sólo hoy, la vida me sabría a tutsi pop, a mango con chile y a chocolate.

Estoy segura que al atardecer me vestiría de princesa de cuento chafa y me sentaría a esperar a mi príncipe imperfecto, tan humano como yo, a que me diera un beso, mientras se escucha una canción, como en final de comedia romántica.
Al final de la noche, no tendría motivos para no dormir manteniendo la esperanza de que mañana todo será difente, sólo hoy, única noche, que no me quedaría dormida pensando en que tengo que ser adulta, ni en las miles de estrategias perfectas para aprender a vivir, en pocas palabras.. hoy, y sólamente hoy, le ganaría el sueño a mi desesperanza.

¿Acaso eso será amar?

martes, 13 de octubre de 2009

No puedo, no podría jactarme de “experta trotamundos amorosos”. Imposible. Sin embargo, sí he tenido unas cuantas experiencias que me han enseñado más que respeto a Don Señor Amor.
Ha evolucionado mi manera de sentir, entender y vivir el amor.
Antes creía que éste consistía en valorar aquellos sentimientos tumultuosos: una vorágine de emoción, intensa y duradera. Pero comprendí que esa sólo era una forma de confundir la pasión.
También pensaba que el amor consistía en sólo sentir, experimentar emociones y sentimientos: nada más.
Pero me fui dando cuenta que para estar enamorada habría que identificar qué pensaba, qué idealizaba, por ende, en las acciones realizadas.
¡Cuántas veces esas traidoras fantasías me han hecho sentir tan confundida y actuar tan errada!
Y fue entonces que comprendí que el sentir es antecedido por el pensar.
Luego me fui percatando que el amor no es anhelar o tener “al hombre perfecto”, no sólo porque no existe, sino porque eso me impedía apreciar en realidad a la persona que podía tener a mi lado.
Fue entonces que advertí que me he topado precisamente ¡con lo que nunca quise!:
Conocí gente con la que no compaginé, alguno que me lastimó y dejó una huella en mí, alguno que me ilusionó pero no cumplió, uno que al final no me interesó, otro que me sorprendió pero no perduró, otro con el que me pude acomodar para subsanar mi soledad, otro que me sirvió para salir de uno más, alguno que nunca me gustó y otro al que nunca le agradé.
Viviendo combinaciones y teniendo alucinaciones aprendí que el amor es diferente a lo que siempre entendí, añoré o fantaseé. Pero todo lo que he pasado ha sido una parte del amor, con sus tonalidades diversas.
Ahora me encuentro en una fase más (porque vislumbré que EL AMOR es “un cuento de nunca acabar”), agradeciendo las lágrimas, las desilusiones, las llamadas, las partidas de aquí y de allá, la sinceridad o la falsedad, el desinterés propio o prestado, la ansiedad, los nervios o el hastío.
Todo eso me ha llevado a toparme con otra cara del Amor: una en la que me permito esperar, estar tranquila, incluso dudar o cuestionar. Aceptar, dejarme guiar y coquetear.
Una en la que me siento lista, aún con temor al dolor, pero con expectativas –inevitables he de aceptarlo- positivas. Entregándome sin darme completa ni veloz.
Encontrándome sola con un ser solo, más ninguno de los dos vacío: ambos cargamos experiencias, recuerdos, conflictos y deseos. Incertidumbre, emoción y temor. Y sobre todo, estando dispuestos a intentarlo.
¿Quién dijo que dos seres solos no se pueden encontrar? ¿Por qué no podría ser esa una combinación acertada?.. Ahora me doy cuenta que mis vivencias eran precisas, de no haber sido así no podría siquiera esto escribir.
¿El resultado final?: incierto y desconocido… ya sea una fase más, ¿quién dijo que eso no es amar?

7 de octubre de 2009.

Perdón...

domingo, 11 de octubre de 2009

Te taché de entrometido, te grité: “no me entiendes” y te rogué que no intentaras cambiarme. Te hartaste, hice que te fueras, me dio igual: sólo podemos llevarnos si estamos lejos el uno del otro. Nunca intenté buscarte. No bastaron las peleas, ni que regresaras varias veces a recordarme lo mismo, un número de celular borrado, ni las pláticas a través del ordenador que ya no volvimos a tener. Nunca quise ver.

Pero ya lo entendí, tenías razón…
Cuando me decías que mi vanidad era un accesorio y que me sobraba la soberbia. Cuando delante de ti defendía que soy alivianada, y para ti sólo disfrazaba mi apatía y desinterés por todo lo que pasara más allá de mí. Cuando dijiste que me fui al extremo sólo por querer protegerme. Cuando me reflejabas cuan egoísta soy. Sí, lo soy.

Porque me muestro indiferente, fría, descuidada y olvidadiza;
Porque todo quiero arreglarlo con un “qué quieres que haga, ya ni modo”;
Porque soy incapaz de ceder mi tiempo, porque estoy cansada y principalmente porque no tengo ganas;
Porque las explicaciones me las guardo a todo aquél que quiera preguntar
Porque califico de exagerada que me pidas atención o te tacho de controladora cuando pides que te cuente de mi vida y porque aunque sé que te preocupas nunca le doy importancia debida.
Porque yo soy la que no hace méritos pero exijo que los hagan y me reservo el derecho de admisión;
Porque a mis amigos no les llamo para saber cómo están, sólo para asuntos que son de “necesidad”.
Porque para decir “te quiero” o repartir abrazos pongo más de una condición, y no me ocupo, aunque me preocupo, por las personas que me rodean;

Porque por desidia te deje de visitar todos esos días, antes que me sorprendieras con tu muerte; porque modifiqué a mi conveniencia los planes de tu cumpleaños, sin importarme que debía darte lo que sabía que esperabas de mí: tu lugar; porque se me hizo fácil “jugar a enamorarme” sin pensar en las consecuencias, herí tus sentimientos y ahora ya nada será igual.

Porque he perdido muchas cosas, personas muy valiosas que no sé si voy a poder recuperar, pero sigo pensando que es el costo que tengo que pagar, para no sentirme vulnerable, para que nadie vea que tengo miedo y que en el fondo no soy lo que aparento. Soy mi mejor público y mi voz favorita, y mis ideas son las que más me gusta escuchar.
No me extraña que me sienta sola, es lógico, estando conmigo, ¿quién me puede lastimar?.









Alguien me dijo alguna vez: “nunca pidas perdón por ser quien eres”, y no es mi intención. Esto es lo que soy, no me disculpo por eso, sino por los daños que mis acciones han causado. Las cosas y las personas verdaderamente me importan, aunque no lo parezca. Así que a todas aquellas y aquellos a quienes mi egoísmo y mi soberbia ha lastimado: perdón.

¿Le llamo o no le llamo?

sábado, 3 de octubre de 2009

Despues de un bache emocional y creativo, regreso mas cliché que nunca...




Puedo recordar varias ocasiones, en que he visto a mis amigas pelearse con la disyuntiva: “¿le hablo o no le hablo?”; planeando el siguiente paso que van a dar, ELLAS, antes de dejarlos a ELLOS proceder. Basta un solo encuentro con el susodicho en el que haya surgido la poderosa química, o, que el galán en cuestión, vía mail, facebook, twitter, myspace, o por mensaje de texto, dé pequeñas muestras de interés, para empezar a maquinar toda una estrategia cuasi bélica, que garantice ganar la batalla: conquistarlo. ¿Acaso estamos tan desesperadas?. No, pero a sí nos vemos.


Creo que nosotras las mujeres nos damos cuenta que todo el proceso de conquista, es una verdadera pérdida de tiempo cuando el hombre realmente nos gusta, ya que, sí de antemano sabemos cual será nuestra respuesta, pues para qué alargar tanto la espera. Por otro lado, somos ahora ya más activas en los campos que eran dominados por los hombres, pretendemos manifestarnos igual de capaces también a la hora de conquistar; actitud que me parece estar más encaminada a mostrar cuán alivianada puedo llegar a ser, y no está mal, que vea que eres accesible para él, ya que eso facilita la jornada de conquista en la medida que le permite saber si todo lo que hará no concluirá en una pérdida de tiempo. Sin embargo, todo esto nos hace más mal que bien: el hombre seguirá siendo hombre por toda la eternidad, y a pesar de que ahora son mas abiertos y les gusta que la mujer tome mas iniciativa, aún no han evolucionado lo suficiente como para renunciar a su cualidad de macho. Me refiero a macho no machista, si no, al dominante, al que caza, al que busca, al que conquista. El hombre es un estratega y lo ha sido así desde la época de las cavernas, esa es su naturaleza.
No voy a profundizar más en el tema, porque ya de por sí está demasiado trillado, pero MUJER, quédate en tu lugar de mujer, sé una mujer y deja que el haga la chamba. Me refiero a que mientras él planea que más hacer, tú coquetéale, interésalo, sedúcelo de manera sutil; muéstrate accesible no desesperada, de vez en cuando dale negativas, pero eso sí, no te subas a un pedestal; sé femenina y sé tú. Esa es la mejor estrategia para conquistar a un hombre. No hay que olvidar que somos muy fantasiosas y eso nos traiciona, pero no se las hagas saber (para eso están tus amigas) y tampoco te pongas a sufrir cuando no habla, ni le busques miles de justificaciones, en este sentido, la verdad es absoluta: si le gustas, te va a buscar; si no lo hace, pues tal vez si le gustes, pero como dice la película: “a él no le gustas tanto”, y contra eso no hay plan de conquista que lo evite, ahí tú decide si te quedas o te vas. En fin, mejor disfruten del proceso de conquista y créanme que al final, ambos lo van a agradecer.






 
Femenina Suite. Citrus Pink Blogger Theme Design By LawnyDesignz Powered by Blogger