Nadie puede entender nuestro amor... o lo que éste fue.
Nadie puede entender que ya no es... pero es.
Es presente al estar anclado en nuestro pasado.
Uno que nos definió, que nos marcó.
Nadie puede entender que ya no nos amamos pero no sabemos olvidarnos.
Que ya no nos ilusionamos pero no dejamos de pensarnos.
Nadie puede comprender que estamos enamorados... cada quién por su lado.
... y sin embargo, no dejamos de extrañarnos, de hablarnos, de preguntarnos.
Nadie puede entender que nuestro amor fue ayer, ya no existe hoy,
... pero simplemente es para siempre.
Porque nuestro amor no se extinguió: sí se fue la llama,
Se acabó la pasión y a pesar de ello perduró.
Nadie puede entender que existe un lazo inexorable,
un vínculo indestructible, una huella en el alma eterna.
Nadie puede comprender que nuestra unión no se mantuvo pero sigue en pie,
no nos contuvo... más bien marcó el adiós.
No fue la falta de amor la que nos separó,
nos apartó el sabio destino, bifurcó el camino.
Nadie puede entender que ya no nos buscamos
... y sin embargo lo deseamos.
No para besarnos,
No para adorarnos.
Sólo por saber,
por conocer,
por trascender.
Por oír,
por aplaudir.
Por escuchar,
por conversar.
Nadie puede entender que nos queremos ver e inmediatamente desaparecer.
Que nos miramos y la despedida enseguida nos damos.
... pero luego, nuevamente anhelamos saber, volver.
Nadie puede comprender que no deseamos el mismo futuro
pero que siempre estaremos presentes en él.
Por diversos momentos,
por los variados encuentros,
por aquellos paseos,
por los añejos recuerdos.
Nadie puede comprender ni jamás entenderá que somos unísono
... sólo cuando estamos lejos, cuando del otro no sabemos.
Cuando estamos solos,
cuando no nos vemos.
Nadie puede entender que ya no es amor, pero que éste jamás claudicó.
Que no renacerá... pero nunca moriá.
30/12/09.
EIES.
Recuento de los daños
domingo, 6 de diciembre de 2009
Duele tener tanta razón, cuando me explico por qué no me miras;
duele que quiera que seas alguien diferente;
duele, porque no quiero aceptar que eres lo que eres;
duele que no quieras quererme.
Duele que sólo desees la envoltura;
duele que me hagas sentir como lo haces;
duele que te doy permiso de destruirme;
duele que me tomes de las manos cuando nadie ve;
duele que me desprecies;
duele que de tí, nada pueda esperar.
Duele ver en qué me he convertido
duele ser mi propia víctima;
duele que no te sea suficiente;
duele que me gustes tanto;
duele que me recuerdes mis patologias;
duele que quiera componerte;
duele que quiera educarte, curarte;
duele que no estés conmigo y que jamas lo estés;
duele que las cosas no cambien;
Duele sentirse tan vacía;
duele sentirse tan débil;
duele tener tanta conciencia, tanto entendimiento;
duele cometer errores;
duele más el precio que tengo que pagar por ellos;
Duele...lastima ser mejor que tú.
duele que quiera que seas alguien diferente;
duele, porque no quiero aceptar que eres lo que eres;
duele que no quieras quererme.
Duele que sólo desees la envoltura;
duele que me hagas sentir como lo haces;
duele que te doy permiso de destruirme;
duele que me tomes de las manos cuando nadie ve;
duele que me desprecies;
duele que de tí, nada pueda esperar.
Duele ver en qué me he convertido
duele ser mi propia víctima;
duele que no te sea suficiente;
duele que me gustes tanto;
duele que me recuerdes mis patologias;
duele que quiera componerte;
duele que quiera educarte, curarte;
duele que no estés conmigo y que jamas lo estés;
duele que las cosas no cambien;
Duele sentirse tan vacía;
duele sentirse tan débil;
duele tener tanta conciencia, tanto entendimiento;
duele cometer errores;
duele más el precio que tengo que pagar por ellos;
Duele...lastima ser mejor que tú.
Balada del Loco Amor
sábado, 21 de noviembre de 2009
"Balada del Loco Amor
I
No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen tu tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.
No, Amor no llega tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde".
José Ángel Buesa.
Paciencia... sólo hay que invitar más seguido a Doña Asertiva Espera. Qué difícil, yo sé, pero es el mejor consejo plasmado en un poema que nos deja José Ángel Buesa.
Etiquetas:
Catarsis Poética
Don Amor, Srita Valentía y Asertiva Espera.
martes, 10 de noviembre de 2009
Don Amor, la Señorita Valentía y la Asertiva Doña Espera han pasado por mi casa, se encuentran instalados, más pronto de lo que esperaba, más rápido de lo que soñaba.
Narcisa, Narcisa… - escuché los susurros, me encontraba ensimismada, como que soñaba.
De nuevo estaban en la sala de mi casa, después de todo, ahí se reciben las visitas. Estaba trabajando, concentrada en lo que hacía, planeando qué haría el fin de semana y qué gastos tendría.
Los tres –cuatro conmigo - sentados ahí en las dos sillas y en la otra parte de sofá, empezaron a platicar.
Hola Narcisa, ¿nos esperabas? – dijo Don Amor.
He de confesar que no es así. Pensaba que algún día llegarían, pero… ¿qué hace aquí? Yo no lo busqué, prefiero encontrármelo: no cazarlo. Así no se hacen las cosas – y negué con la cabeza, un tanto perpleja.
Creo que es momento de que me conozcas, yo soy Don Amor, dueño de los amores, ilusiones y relaciones. En alguna ocasión has pasado por mi casa, pero no te invité a entrar. No era tu momento, no era el tiempo, no con el indicado.
¿Ni momento, ni tiempo, ni indicado? – Sorprendida e inquieta pregunté.
No. No lo era – habló la Asertiva Espera y continuó: te precipitabas, anhelabas lo que no te convenía o donde ni señales había. Poco a poco te has ido acercando a mí, me he dado cuenta que has aprendido del arte que predico –sonó tan pausada, tan calmada. Dulce, serena y pacífica.
Pero, ¿qué ha pasado? – interrogué calmada a mis tres caóticos visitantes.
Ya es ahora. Éste es tu tiempo, tu momento y el indicado – afirmó decidida la Señorita Valentía.
¿Cómo saben? ¿En qué se basan? – simplemente cuestioné. Creo que en el fondo ya sabía a qué se referían.
Ya es tu tiempo. Aquí estamos. Fue una promesa realizada de tiempo atrás, una romántica advertencia – señaló Asertiva Espera.
Creo que sé a qué se refieren, he conocido a alguien, no quería apresurarme al revelarles – señalé.
Es un encanto, es diferente y al mismo tiempo todo lo que he querido. Inteligente, impetuoso y con buen humor. Con muchas cualidades más. Sé que es el indicado, lo identifico porque no me había sentido así – añadí.
¿Estás lista? – preguntó Valentía.
Más bien sorprendida. Me siento cómoda, confiada, segura y al mismo tiempo asustada. Sin entregarme ciegamente sin negarme rotundamente. Ha tenido un efecto tan pacífico y auténtico en mí. No sé qué pasará, pero confieso muero por descubrirlo.
Creo que acá me quedo. De acá no me muevo – referí sonriente y al mismo tiempo cauta. Qué dulce mirada y sonrisa me dedicaron.
No sé qué pasó, pero ahora Don Amor, la Señorita Valentía y Asertiva Espera no están más sentados en mi sala, en humo de colores pastel se convirtieron y en mi vida y en mi cuerpo se metieron.
Narcisa, Narcisa… - escuché los susurros, me encontraba ensimismada, como que soñaba.
De nuevo estaban en la sala de mi casa, después de todo, ahí se reciben las visitas. Estaba trabajando, concentrada en lo que hacía, planeando qué haría el fin de semana y qué gastos tendría.
Los tres –cuatro conmigo - sentados ahí en las dos sillas y en la otra parte de sofá, empezaron a platicar.
Hola Narcisa, ¿nos esperabas? – dijo Don Amor.
He de confesar que no es así. Pensaba que algún día llegarían, pero… ¿qué hace aquí? Yo no lo busqué, prefiero encontrármelo: no cazarlo. Así no se hacen las cosas – y negué con la cabeza, un tanto perpleja.
Creo que es momento de que me conozcas, yo soy Don Amor, dueño de los amores, ilusiones y relaciones. En alguna ocasión has pasado por mi casa, pero no te invité a entrar. No era tu momento, no era el tiempo, no con el indicado.
¿Ni momento, ni tiempo, ni indicado? – Sorprendida e inquieta pregunté.
No. No lo era – habló la Asertiva Espera y continuó: te precipitabas, anhelabas lo que no te convenía o donde ni señales había. Poco a poco te has ido acercando a mí, me he dado cuenta que has aprendido del arte que predico –sonó tan pausada, tan calmada. Dulce, serena y pacífica.
Pero, ¿qué ha pasado? – interrogué calmada a mis tres caóticos visitantes.
Ya es ahora. Éste es tu tiempo, tu momento y el indicado – afirmó decidida la Señorita Valentía.
¿Cómo saben? ¿En qué se basan? – simplemente cuestioné. Creo que en el fondo ya sabía a qué se referían.
Ya es tu tiempo. Aquí estamos. Fue una promesa realizada de tiempo atrás, una romántica advertencia – señaló Asertiva Espera.
Creo que sé a qué se refieren, he conocido a alguien, no quería apresurarme al revelarles – señalé.
Es un encanto, es diferente y al mismo tiempo todo lo que he querido. Inteligente, impetuoso y con buen humor. Con muchas cualidades más. Sé que es el indicado, lo identifico porque no me había sentido así – añadí.
¿Estás lista? – preguntó Valentía.
Más bien sorprendida. Me siento cómoda, confiada, segura y al mismo tiempo asustada. Sin entregarme ciegamente sin negarme rotundamente. Ha tenido un efecto tan pacífico y auténtico en mí. No sé qué pasará, pero confieso muero por descubrirlo.
Creo que acá me quedo. De acá no me muevo – referí sonriente y al mismo tiempo cauta. Qué dulce mirada y sonrisa me dedicaron.
No sé qué pasó, pero ahora Don Amor, la Señorita Valentía y Asertiva Espera no están más sentados en mi sala, en humo de colores pastel se convirtieron y en mi vida y en mi cuerpo se metieron.
La vie en rose
jueves, 22 de octubre de 2009

¿Cómo sería la vida si la viera en rosa?... Quizá parezca tonto, incluso así lo creo, pero hoy, y sólo hoy, quiero. Tal vez me levanté con el pie absurdo, a lo mejor la lluvia que sólo desprende del suelo la nostalgia, o sin duda el cansancio de verlo siempre todo tan real, pero hoy, y solamente hoy, siento... la necesidad de impregnar cada uno de mis sentidos de color rosado, y sólo por hoy viera materializarse la utopía y contemplara la destrucción de la incertidumbre; sólo hoy, escucharía los susurros de Dios a través del viento y apreciaría las notas que producen sus caricias revolviéndome el cabello; olería ese aroma que tanto recuerdo sin angustia ni resentimientos; tocaría aquéllos sueños e ilusiones que cuando crecí me obligué a guardar en un cajón; y sólo hoy, la vida me sabría a tutsi pop, a mango con chile y a chocolate.
Estoy segura que al atardecer me vestiría de princesa de cuento chafa y me sentaría a esperar a mi príncipe imperfecto, tan humano como yo, a que me diera un beso, mientras se escucha una canción, como en final de comedia romántica.
Al final de la noche, no tendría motivos para no dormir manteniendo la esperanza de que mañana todo será difente, sólo hoy, única noche, que no me quedaría dormida pensando en que tengo que ser adulta, ni en las miles de estrategias perfectas para aprender a vivir, en pocas palabras.. hoy, y sólamente hoy, le ganaría el sueño a mi desesperanza.
Etiquetas:
MP reloded
¿Acaso eso será amar?
martes, 13 de octubre de 2009
No puedo, no podría jactarme de “experta trotamundos amorosos”. Imposible. Sin embargo, sí he tenido unas cuantas experiencias que me han enseñado más que respeto a Don Señor Amor.
Ha evolucionado mi manera de sentir, entender y vivir el amor.
Antes creía que éste consistía en valorar aquellos sentimientos tumultuosos: una vorágine de emoción, intensa y duradera. Pero comprendí que esa sólo era una forma de confundir la pasión.
También pensaba que el amor consistía en sólo sentir, experimentar emociones y sentimientos: nada más.
Pero me fui dando cuenta que para estar enamorada habría que identificar qué pensaba, qué idealizaba, por ende, en las acciones realizadas.
¡Cuántas veces esas traidoras fantasías me han hecho sentir tan confundida y actuar tan errada!
Y fue entonces que comprendí que el sentir es antecedido por el pensar.
Y fue entonces que comprendí que el sentir es antecedido por el pensar.
Luego me fui percatando que el amor no es anhelar o tener “al hombre perfecto”, no sólo porque no existe, sino porque eso me impedía apreciar en realidad a la persona que podía tener a mi lado.
Fue entonces que advertí que me he topado precisamente ¡con lo que nunca quise!:
Conocí gente con la que no compaginé, alguno que me lastimó y dejó una huella en mí, alguno que me ilusionó pero no cumplió, uno que al final no me interesó, otro que me sorprendió pero no perduró, otro con el que me pude acomodar para subsanar mi soledad, otro que me sirvió para salir de uno más, alguno que nunca me gustó y otro al que nunca le agradé.
Conocí gente con la que no compaginé, alguno que me lastimó y dejó una huella en mí, alguno que me ilusionó pero no cumplió, uno que al final no me interesó, otro que me sorprendió pero no perduró, otro con el que me pude acomodar para subsanar mi soledad, otro que me sirvió para salir de uno más, alguno que nunca me gustó y otro al que nunca le agradé.
Viviendo combinaciones y teniendo alucinaciones aprendí que el amor es diferente a lo que siempre entendí, añoré o fantaseé. Pero todo lo que he pasado ha sido una parte del amor, con sus tonalidades diversas.
Ahora me encuentro en una fase más (porque vislumbré que EL AMOR es “un cuento de nunca acabar”), agradeciendo las lágrimas, las desilusiones, las llamadas, las partidas de aquí y de allá, la sinceridad o la falsedad, el desinterés propio o prestado, la ansiedad, los nervios o el hastío.
Todo eso me ha llevado a toparme con otra cara del Amor: una en la que me permito esperar, estar tranquila, incluso dudar o cuestionar. Aceptar, dejarme guiar y coquetear.
Una en la que me siento lista, aún con temor al dolor, pero con expectativas –inevitables he de aceptarlo- positivas. Entregándome sin darme completa ni veloz.
Encontrándome sola con un ser solo, más ninguno de los dos vacío: ambos cargamos experiencias, recuerdos, conflictos y deseos. Incertidumbre, emoción y temor. Y sobre todo, estando dispuestos a intentarlo.
¿Quién dijo que dos seres solos no se pueden encontrar? ¿Por qué no podría ser esa una combinación acertada?.. Ahora me doy cuenta que mis vivencias eran precisas, de no haber sido así no podría siquiera esto escribir.
¿El resultado final?: incierto y desconocido… ya sea una fase más, ¿quién dijo que eso no es amar?
7 de octubre de 2009.
7 de octubre de 2009.
Etiquetas:
con dedicatoria
Perdón...
domingo, 11 de octubre de 2009
Te taché de entrometido, te grité: “no me entiendes” y te rogué que no intentaras cambiarme. Te hartaste, hice que te fueras, me dio igual: sólo podemos llevarnos si estamos lejos el uno del otro. Nunca intenté buscarte. No bastaron las peleas, ni que regresaras varias veces a recordarme lo mismo, un número de celular borrado, ni las pláticas a través del ordenador que ya no volvimos a tener. Nunca quise ver.
Pero ya lo entendí, tenías razón…
Cuando me decías que mi vanidad era un accesorio y que me sobraba la soberbia. Cuando delante de ti defendía que soy alivianada, y para ti sólo disfrazaba mi apatía y desinterés por todo lo que pasara más allá de mí. Cuando dijiste que me fui al extremo sólo por querer protegerme. Cuando me reflejabas cuan egoísta soy. Sí, lo soy.
Porque me muestro indiferente, fría, descuidada y olvidadiza;
Porque todo quiero arreglarlo con un “qué quieres que haga, ya ni modo”;
Porque soy incapaz de ceder mi tiempo, porque estoy cansada y principalmente porque no tengo ganas;
Porque las explicaciones me las guardo a todo aquél que quiera preguntar
Porque califico de exagerada que me pidas atención o te tacho de controladora cuando pides que te cuente de mi vida y porque aunque sé que te preocupas nunca le doy importancia debida.
Porque yo soy la que no hace méritos pero exijo que los hagan y me reservo el derecho de admisión;
Porque a mis amigos no les llamo para saber cómo están, sólo para asuntos que son de “necesidad”.
Porque para decir “te quiero” o repartir abrazos pongo más de una condición, y no me ocupo, aunque me preocupo, por las personas que me rodean;
Porque por desidia te deje de visitar todos esos días, antes que me sorprendieras con tu muerte; porque modifiqué a mi conveniencia los planes de tu cumpleaños, sin importarme que debía darte lo que sabía que esperabas de mí: tu lugar; porque se me hizo fácil “jugar a enamorarme” sin pensar en las consecuencias, herí tus sentimientos y ahora ya nada será igual.
Porque he perdido muchas cosas, personas muy valiosas que no sé si voy a poder recuperar, pero sigo pensando que es el costo que tengo que pagar, para no sentirme vulnerable, para que nadie vea que tengo miedo y que en el fondo no soy lo que aparento. Soy mi mejor público y mi voz favorita, y mis ideas son las que más me gusta escuchar.
No me extraña que me sienta sola, es lógico, estando conmigo, ¿quién me puede lastimar?.
Alguien me dijo alguna vez: “nunca pidas perdón por ser quien eres”, y no es mi intención. Esto es lo que soy, no me disculpo por eso, sino por los daños que mis acciones han causado. Las cosas y las personas verdaderamente me importan, aunque no lo parezca. Así que a todas aquellas y aquellos a quienes mi egoísmo y mi soberbia ha lastimado: perdón.
Pero ya lo entendí, tenías razón…
Cuando me decías que mi vanidad era un accesorio y que me sobraba la soberbia. Cuando delante de ti defendía que soy alivianada, y para ti sólo disfrazaba mi apatía y desinterés por todo lo que pasara más allá de mí. Cuando dijiste que me fui al extremo sólo por querer protegerme. Cuando me reflejabas cuan egoísta soy. Sí, lo soy.
Porque me muestro indiferente, fría, descuidada y olvidadiza;
Porque todo quiero arreglarlo con un “qué quieres que haga, ya ni modo”;
Porque soy incapaz de ceder mi tiempo, porque estoy cansada y principalmente porque no tengo ganas;
Porque las explicaciones me las guardo a todo aquél que quiera preguntar
Porque califico de exagerada que me pidas atención o te tacho de controladora cuando pides que te cuente de mi vida y porque aunque sé que te preocupas nunca le doy importancia debida.
Porque yo soy la que no hace méritos pero exijo que los hagan y me reservo el derecho de admisión;
Porque a mis amigos no les llamo para saber cómo están, sólo para asuntos que son de “necesidad”.
Porque para decir “te quiero” o repartir abrazos pongo más de una condición, y no me ocupo, aunque me preocupo, por las personas que me rodean;
Porque por desidia te deje de visitar todos esos días, antes que me sorprendieras con tu muerte; porque modifiqué a mi conveniencia los planes de tu cumpleaños, sin importarme que debía darte lo que sabía que esperabas de mí: tu lugar; porque se me hizo fácil “jugar a enamorarme” sin pensar en las consecuencias, herí tus sentimientos y ahora ya nada será igual.
Porque he perdido muchas cosas, personas muy valiosas que no sé si voy a poder recuperar, pero sigo pensando que es el costo que tengo que pagar, para no sentirme vulnerable, para que nadie vea que tengo miedo y que en el fondo no soy lo que aparento. Soy mi mejor público y mi voz favorita, y mis ideas son las que más me gusta escuchar.
No me extraña que me sienta sola, es lógico, estando conmigo, ¿quién me puede lastimar?.
Alguien me dijo alguna vez: “nunca pidas perdón por ser quien eres”, y no es mi intención. Esto es lo que soy, no me disculpo por eso, sino por los daños que mis acciones han causado. Las cosas y las personas verdaderamente me importan, aunque no lo parezca. Así que a todas aquellas y aquellos a quienes mi egoísmo y mi soberbia ha lastimado: perdón.
Etiquetas:
con dedicatoria,
personal
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
