Memorias privadas y confesiones de una pecadora justificada

lunes, 14 de septiembre de 2009

Desde niña supe que no sería una mujer “normal”, producto de dos culturas diferentes y primogénita de padres totalmente opuestos llegue al mundo destinada a vivir en un mundo lleno de dualidades. Aunque crecí durante mucho tiempo lejos de mi figura paterna, su influencia no tardó en hacerse presente en mi vida confrontándome con la realidad: quería ser parte de dos mundos incompatibles. Idea por momentos absurda e incongruente, ya que en ocasiones quería ser hermanita de la caridad y por momentos me visualizaba en las revistas de sociedad conviviendo con gente de la “high”. Mi padre un hombre que le da mucha importancia al reconocimiento social y profesional, con imagen de político de esos que salen en el periódico, descendiente de una familia aristócrata tapatía venida a menos, pero que aún presume de su antigua “nobleza” y por otro lado el mundo de mi madre, una mujer muy sencilla, peleada eternamente con el que diran y las buenas costumbres, entregada a Dios por voluntad y enemiga de las banalidades.
Parecía predestinada a vivir estas dualidades, ya que también también se hicieron presentes en mi vida afectiva, por un lado crecí con la firme idea de casarme con mi príncipe azul, aquel mejor amigo que durante mucho tiempo tan sólo fue mi amor platónico, hasta que un día se dio cuenta de que existía y me pidió ser su novia, sí, cual cliché de película hollywoodense, con la única diferencia de que el príncipe azul no era azul y literalmente se convirtió en rana, o más bien, durante la etapa de enamoramiento decidí convertirlo en príncipe para darle un final feliz a mi historia, al final me quede sin príncipe azul y sin final feliz y me vi arrojada al mundo real, entonces enojada con la “novia buena-futura madre/esposa” por haber alejado al ficticio príncipe azul, la abandone para dejar salir a Mrs. Hide, aquella parte escondida y bastante reprimida de “femme fatal”, que decidió ser la “más prohibida de las frutas”, “ la virgen del pecado” o como alguién alguna vez me llamo "La Magdalena"(y no precisamente por ser una santa, sino haciendo referencia a tan famosa canción de Joaquín Sabina, averiguen ustedes el porqué...) personalidad que me permitió vivir durante un tiempo una vida sin moral y a la cual le fue fácil adoptar aquellas virtudes de las que tanto hacen gala algunos hombres, solamente que en una de sus mejores versiones femeninas: me volví una H-O-M-B-R-E-R-I-E-G-A. No niego que durante un tiempo fue divertido, sobre todo cuando puse en su lugar a un gavilán que terminó convirtiéndose en paloma en mis pequeñas y frágiles manos, sin embargo, lo divertido dejó de ser divertido cuando me vi confrontada con el vacío existencial que quise llenar teniendo un “corazón 5 estrellas” en el que cualquiera que ofreciera un poco de atención podía tener cabida.
Hoy me dado cuenta que intentar vivir en cualquiera de las dos polaridades no me trajo nada bueno, ya que por un lado vivir sólo de sueños lo único que hace es hacerte bajarte a trancazos de tu nubecita, cuando te das cuenta de que el mundo no es como tú pensabas e intentar vivir sin reglas y sin remordimientos de conciencia es desensibilizarte poco a poco haciéndote menos humano, por lo que he estoy aprendiendo a vivir con ambas partes, a tomar lo mejor de cada una de ellas y dejar que eso me impulse para sacar lo mejor de mí, he aceptado que quiero ser madre y esposa, pero también deseo disfrutar del sexo y experimentar muchas cosas pero con la persona que he elegido amar y no con cualquier imbécil que lo único que quiere es alimentar su ego (aunque debo confesar que el ego más alimentado en aquella época fue el mío jajajaja) el punto es que aunque deseo ser “una mujer de puta madre” (traducido al español: una dama en la mesa y una puta en la cama, sólo que con mi pareja, léase: mi futuro esposito), quiero serlo conservando a aquella niña inocente que es parte de mí, pero que también a aquella mujer que ha crecido y madurado debido a sus vivencias, una mujer rosa que vive con pasión cada uno de sus días y que es capaz de ser sobresaliente en el mundo afectivo y profesional, una mujer que no buscar ser llevada, ni busca llevar a nadie, sino que está en busca del abrazo preciso de un hombre que como yo ha aprendido a vivir también con esa dualidad, una mujer que es capaz de dejar vivir a Dr. Jekyll y Mr. Hide en un mismo ser, una mujer que cómo la Magdalena descubrió que se podía volver a reinventar...

Comments

6 Responses to “Memorias privadas y confesiones de una pecadora justificada”
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No maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! lo mejor! Escandalosas revelaciones!
Felicidades claocita, te quiero mucho!

Una mujer de puta madre!!!!

Una mujer de puta madre... de acuerdo, hay que vivir en ambos lados de la moneda... y luego, integrarlos!...
Estamos en la misma sintonía nena...
Congrats!

En fin dicen que el fisico se daña pero si el alma esta intacta no hay nada que Penicilina a Grandes Dosis no Cure.
Espero verte pronto con el alma renovada y sobre todo con esa capacidad enorme que tienes para amar.. pd: ERES CUATA....
ATTE: Bueno Ya sabes kien Soy.. el unico que te conoce

Holla


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