Este es el de hoy:
Esta reflexión la leí por vez primera a mis 14 años, recuerdo que se encontraba en mi libro de Orientación Vocacional; desde entonces me acompaña, para nunca olvidar al verdadero contrincante de mi vida:
“Yo tenía un enemigo que mis pasos seguía,
Y aunque parezca extraño yo no lo conocía,
Mis planes y mis sueños,
Todo desbarataba,
Mis mejores deseos,
Por él no los lograba.
Un día pude atraparlo,
Le reclamé su cinismo,
Le destapé la cara
Y me encontré a mí mismo…
Desde ese día todo se transformó,
Pues aquél enemigo,
Mi amigo se volvió.”
No puedo evitar analizar y pensar cuántas veces he sido mi propia enemiga, el identificar cómo continúo cayendo en situaciones similares que me ponen en desventaja.
Ya no es como antes, es menos el sabotaje. Pero, ¿hasta cuándo continuará? ¿Cuándo cesará?
Aún no lo sé. Pero mientras, en el camino, intentaré ya no dispararme de frente a frente.
Ahora, sólo tengo algunos rozones, he entendido que las heridas a veces no se pueden evitar, por más que trate de hacerlo.
“Yo tenía un enemigo que mis pasos seguía,
Y aunque parezca extraño yo no lo conocía,
Mis planes y mis sueños,
Todo desbarataba,
Mis mejores deseos,
Por él no los lograba.
Un día pude atraparlo,
Le reclamé su cinismo,
Le destapé la cara
Y me encontré a mí mismo…
Desde ese día todo se transformó,
Pues aquél enemigo,
Mi amigo se volvió.”
No puedo evitar analizar y pensar cuántas veces he sido mi propia enemiga, el identificar cómo continúo cayendo en situaciones similares que me ponen en desventaja.
Ya no es como antes, es menos el sabotaje. Pero, ¿hasta cuándo continuará? ¿Cuándo cesará?
Aún no lo sé. Pero mientras, en el camino, intentaré ya no dispararme de frente a frente.
Ahora, sólo tengo algunos rozones, he entendido que las heridas a veces no se pueden evitar, por más que trate de hacerlo.

Comments
4 Responses to “Enemiga”
Enviar comentarios (Atom)
Post a Comment |
Hasta que tu decidas terminar con tu enemistad... :D
Yo decido... sólo falta hacerlo bien.
Excelente reflexión, Dormimos con el enemigo y nos sometemos a él. Sin tan solo aprendieramos a reconocerlo... seríamos más felices.
Lo más difícil es reconocer a ese enemigo que como dices, se acuesta en nuestro mismo colchón todas las noches... Ese que vemos frente al espejo.
Cuando descubramos su sombra, ya habremos ganado una batalla... la guerra, únicamente estará empezando.
Publicar un comentario