Conversando con García Márquez…

domingo, 13 de septiembre de 2009

Fermina Daza y Catalina Guzmán, qué mujeres tan diferentes, qué mujeres con formas tan distintas de amar…
Esta mañana, mientras retomé después de un par de semanas “El amor en los tiempos de cólera” (Gabriel García Márquez) leía la historia de Fermina Daza, y no podía evitar compararla con la última heroína que había admirado: Catalina Guzmán (Arráncame la vida, Ángeles Mastreta)… si bien podemos hacer un análisis de los personajes desde el género de sus creadores, no es esto lo que se me antoja realizar. Es demasiado pueril esa comparación.
Estos personajes opuestos, Catalina tan libre y reflexionadora, Fermina tan altiva y clásica, me hicieron pensar en la pregunta que muchas mujeres predominantemente heterosexuales nos hacemos: ¿qué quieren los hombres en una mujer para quedarse en y con ella?. Ambas arrasaron con algunos hombres, que las quisieron, que lucharon y murieron por ellas. Aún así, tan distintas mis heroínas, tuvieron su final, como el de todos: incierto, feliz.
¿Qué desean?, porque a mi parecer he tenido varias de las combinaciones: lejana, altiva, cercana, que da confianza, ligera, autónoma, independiente, necesitada, accesible, protectora, víctima… y eso sólo fue con una persona, a la que al final de todo decidí abandonar y ya no me provoca siquiera besar.
Después, erré, fui ansiosa y demandante con la persona equivocada, y para no salir lastimada decidí estar-mientras-tanto con aquél al que dejé, no sabía cómo ser "arriesgada" y me confiné. Retrocedí. Y así, por tres años, decidí quedarme.
Vivía de esa manera, hasta que hace una centena de días me animé –después de una ahora dulce decepción–, ¡me atreví a sentir otros manos y otros labios! Sabía lo que buscaba: nada. Nada con nadie. Todo con alguien y nada al mismo tiempo.
Y descubrí una nueva faceta de mí: a alguien menos vulnerable, más fría y calculadora. Pero no lo aprendí a la primera: tuve un sensei bastante intenso. Supe que soy capaz de atraer, pero no he podido mantener, porque al final, de una u otra manera, la Sra. Ambivalencia ahuyentó a cualquiera.
Y ahora me encuentro en un proceso diferente, como al principio nuevamente: ¿qué quieren los hombres en las mujeres? Porque descubrí que mi autonomía, independencia e inteligencia les atraía, pero cuando más la conocían, más atrás se iban.
Ya no sé qué hacer, y esto es literal: no sé cómo actuar para poder conservar, no sé qué decir para poder conversar -sin que las expectativas ronden por doquier- no sé qué decir y cuando callar. No sé si aguantar o la iniciativa tomar. Pero me ha llegado el arrepentimiento: creo que uno de esos sí valía la pena esperar.
Ahora estoy parada sobre la piedra “no haré nada, esperaré a que él lo haga”… y me encuentro con que estoy como al principio: temerosa, replegada… porque me da tanto miedo sentir, que prefiero ahuyentar que acercar; porque prefiero salir que entrar; porque quiero querer pero no sé cómo hacer… ¿Por qué me asusta tanto amar y ser feliz?
Porque esa es la verdad: me da más miedo amar, no quiero arriesgar y al final llorar. Prefiero escribir y pensar, analizar y coquetear, alejar y controlar. Aún no soy capaz de dejarme llevar, no sé vivir la incertidumbre de un inicio, necesito un claro principio… ¿pero cómo lo haré si no soy capaz de empezar?...
Al final, ni Fermina ni Catalina. Es Narcisa, la Epicúrea, que tanto teme sufrir, porque tiene miedo de enamorarse y arriesgarse al camino del duelo nuevamente. Y ya no sé si podría soportar otro corazón desolado y volver a empezar… no otra vez.

Comments

2 Responses to “Conversando con García Márquez…”
Post a Comment | Enviar comentarios (Atom)

Mai dir:
a veces nos azotamos tanto y nos empeaños en que las cosas no salgan como no queremos, que terminan saliendo precisamente así, y no por Ley de Murphy si no mas bien, porque en el empeño dejamos de disfrutar el curso natural de las cosas. Disfrutate en tus ambivalencias, deseos o acercamientos, aprende de las miles de formas de "Narcisa" que puedes ser, concentrate en tí y lo demás caerá solito. A veces no es tan necesario el manual, como la propia intuición. Y eso sí, de desamor nadie ha muerto, saliste una vez, puedes dos:D

Me encantooo la reflexión!!

Inches ambivalencias, que me han costado, porque al final, para no salir lastimada por alguien, me he herido a mí misma al alejar a posibles personas que pudieran ser algo... el dolor es inevitable, del que huyo es del profundo... ese no quiero sentirlo nuevamente...
Gracias!!!... y como decía Raúl Velasco:¡aún hay más!

 
Femenina Suite. Citrus Pink Blogger Theme Design By LawnyDesignz Powered by Blogger