Perdón...

domingo, 11 de octubre de 2009

Te taché de entrometido, te grité: “no me entiendes” y te rogué que no intentaras cambiarme. Te hartaste, hice que te fueras, me dio igual: sólo podemos llevarnos si estamos lejos el uno del otro. Nunca intenté buscarte. No bastaron las peleas, ni que regresaras varias veces a recordarme lo mismo, un número de celular borrado, ni las pláticas a través del ordenador que ya no volvimos a tener. Nunca quise ver.

Pero ya lo entendí, tenías razón…
Cuando me decías que mi vanidad era un accesorio y que me sobraba la soberbia. Cuando delante de ti defendía que soy alivianada, y para ti sólo disfrazaba mi apatía y desinterés por todo lo que pasara más allá de mí. Cuando dijiste que me fui al extremo sólo por querer protegerme. Cuando me reflejabas cuan egoísta soy. Sí, lo soy.

Porque me muestro indiferente, fría, descuidada y olvidadiza;
Porque todo quiero arreglarlo con un “qué quieres que haga, ya ni modo”;
Porque soy incapaz de ceder mi tiempo, porque estoy cansada y principalmente porque no tengo ganas;
Porque las explicaciones me las guardo a todo aquél que quiera preguntar
Porque califico de exagerada que me pidas atención o te tacho de controladora cuando pides que te cuente de mi vida y porque aunque sé que te preocupas nunca le doy importancia debida.
Porque yo soy la que no hace méritos pero exijo que los hagan y me reservo el derecho de admisión;
Porque a mis amigos no les llamo para saber cómo están, sólo para asuntos que son de “necesidad”.
Porque para decir “te quiero” o repartir abrazos pongo más de una condición, y no me ocupo, aunque me preocupo, por las personas que me rodean;

Porque por desidia te deje de visitar todos esos días, antes que me sorprendieras con tu muerte; porque modifiqué a mi conveniencia los planes de tu cumpleaños, sin importarme que debía darte lo que sabía que esperabas de mí: tu lugar; porque se me hizo fácil “jugar a enamorarme” sin pensar en las consecuencias, herí tus sentimientos y ahora ya nada será igual.

Porque he perdido muchas cosas, personas muy valiosas que no sé si voy a poder recuperar, pero sigo pensando que es el costo que tengo que pagar, para no sentirme vulnerable, para que nadie vea que tengo miedo y que en el fondo no soy lo que aparento. Soy mi mejor público y mi voz favorita, y mis ideas son las que más me gusta escuchar.
No me extraña que me sienta sola, es lógico, estando conmigo, ¿quién me puede lastimar?.









Alguien me dijo alguna vez: “nunca pidas perdón por ser quien eres”, y no es mi intención. Esto es lo que soy, no me disculpo por eso, sino por los daños que mis acciones han causado. Las cosas y las personas verdaderamente me importan, aunque no lo parezca. Así que a todas aquellas y aquellos a quienes mi egoísmo y mi soberbia ha lastimado: perdón.

Comments

One response to “Perdón...”
Post a Comment | Enviar comentarios (Atom)

Perdón... pero gracias para tí.

 
Femenina Suite. Citrus Pink Blogger Theme Design By LawnyDesignz Powered by Blogger