No puedo, no podría jactarme de “experta trotamundos amorosos”. Imposible. Sin embargo, sí he tenido unas cuantas experiencias que me han enseñado más que respeto a Don Señor Amor.
Ha evolucionado mi manera de sentir, entender y vivir el amor.
Antes creía que éste consistía en valorar aquellos sentimientos tumultuosos: una vorágine de emoción, intensa y duradera. Pero comprendí que esa sólo era una forma de confundir la pasión.
También pensaba que el amor consistía en sólo sentir, experimentar emociones y sentimientos: nada más.
Pero me fui dando cuenta que para estar enamorada habría que identificar qué pensaba, qué idealizaba, por ende, en las acciones realizadas.
¡Cuántas veces esas traidoras fantasías me han hecho sentir tan confundida y actuar tan errada!
Y fue entonces que comprendí que el sentir es antecedido por el pensar.
Y fue entonces que comprendí que el sentir es antecedido por el pensar.
Luego me fui percatando que el amor no es anhelar o tener “al hombre perfecto”, no sólo porque no existe, sino porque eso me impedía apreciar en realidad a la persona que podía tener a mi lado.
Fue entonces que advertí que me he topado precisamente ¡con lo que nunca quise!:
Conocí gente con la que no compaginé, alguno que me lastimó y dejó una huella en mí, alguno que me ilusionó pero no cumplió, uno que al final no me interesó, otro que me sorprendió pero no perduró, otro con el que me pude acomodar para subsanar mi soledad, otro que me sirvió para salir de uno más, alguno que nunca me gustó y otro al que nunca le agradé.
Conocí gente con la que no compaginé, alguno que me lastimó y dejó una huella en mí, alguno que me ilusionó pero no cumplió, uno que al final no me interesó, otro que me sorprendió pero no perduró, otro con el que me pude acomodar para subsanar mi soledad, otro que me sirvió para salir de uno más, alguno que nunca me gustó y otro al que nunca le agradé.
Viviendo combinaciones y teniendo alucinaciones aprendí que el amor es diferente a lo que siempre entendí, añoré o fantaseé. Pero todo lo que he pasado ha sido una parte del amor, con sus tonalidades diversas.
Ahora me encuentro en una fase más (porque vislumbré que EL AMOR es “un cuento de nunca acabar”), agradeciendo las lágrimas, las desilusiones, las llamadas, las partidas de aquí y de allá, la sinceridad o la falsedad, el desinterés propio o prestado, la ansiedad, los nervios o el hastío.
Todo eso me ha llevado a toparme con otra cara del Amor: una en la que me permito esperar, estar tranquila, incluso dudar o cuestionar. Aceptar, dejarme guiar y coquetear.
Una en la que me siento lista, aún con temor al dolor, pero con expectativas –inevitables he de aceptarlo- positivas. Entregándome sin darme completa ni veloz.
Encontrándome sola con un ser solo, más ninguno de los dos vacío: ambos cargamos experiencias, recuerdos, conflictos y deseos. Incertidumbre, emoción y temor. Y sobre todo, estando dispuestos a intentarlo.
¿Quién dijo que dos seres solos no se pueden encontrar? ¿Por qué no podría ser esa una combinación acertada?.. Ahora me doy cuenta que mis vivencias eran precisas, de no haber sido así no podría siquiera esto escribir.
¿El resultado final?: incierto y desconocido… ya sea una fase más, ¿quién dijo que eso no es amar?
7 de octubre de 2009.
7 de octubre de 2009.

Comments
No response to “¿Acaso eso será amar?”
Enviar comentarios (Atom)
Post a Comment |
Publicar un comentario